Trigo sarraceno

Trigo sarraceno, milenario y nutritivo

“Un trigo que no es trigo”… El trigo sarraceno no es un cereal pero se utiliza como si fuera un trigo, por su forma y usos.  

La gran ventaja es que no contiene gluten y los celiacos pueden utilizarlo como sustituto de las harinas convencionales.

No pertenece a la familia de las gramíneas sino a las poligonáceas como el ruibarbo y la acedera.

Descubre las propiedades de este trigo que no es trigo

Es una excelente opción para reemplazar otros granos y cereales comunes como el arroz o el trigo, de modo que podemos incluirlo en nuestra dieta para obtener ricos nutrientes y hacer recetas ecológicas sabrosísimas tanto en grano entero o germinados como en harina.

Muy rico en flavonoides, minerales como magnesio, hierro, fósforo y vitaminas E y complejo B, destaca por su calidad proteica, incluyendo en su composición aminoácidos esenciales como la lisina.

Muchas personas aportan trigo sarraceno a su dieta por su elevada cantidad en hidratos de carbonos complejos de lenta absorción como manosa, galactosa y xilosa, muy interesantes en dietas saciantes e hipocalóricas.

Según diferentes estudios científicos, entre los principales beneficios para la salud está su contribución a disminuir el colesterol malo y aumentar el bueno, contribuyendo a una buena salud cardiovascular y ayudando a regular el azúcar en sangre, convirtiéndose en un alimento ideal frente a la diabetes.

Trigo sarraceno, negro, árabe, alforfón, pero también “trigo de los pobres”

Se trata de un alimento milenario y se cree que se cultivó  en las altas planicies del sureste de China e Himalaya, siendo un  ingrediente básico de la dieta de sus pobladores tiempo antes de que el arroz y otros granos reemplazaran su cultivo.

Estas beneficiosas semillas les proporcionaban a sus habitantes nutrientes esenciales, proteínas, grasas y minerales muy necesarios en las  primeras civilizaciones, permitiéndoles aclimatarse a estos terrenos inhóspitos.

Actualmente su consumo en muy común en países asiáticos principalmente en Japón.

En Europa es muy popular en la dieta de los habitantes de Bretaña en Francia siendo el ingrediente principal de su receta más tradicional la Galette de Trigo Sarraceno.

Se trata de una especie de crêpe hecha con harina de trigo sarraceno, a la que posteriormente se añade jamón cocido o asado de alta calidad, queso emmental y un huevo.

La historia nos cuenta que se trajo a Europa en la época de las cruzadas y como Anne de Bretaña en el siglo  XV promovió la siembra y el uso de este nuevo alimento entre los pobres, para poder cubrir las necesidades de una población con problemas graves de desnutrición.

Durante tres siglos fue su alimento principal en panes, galettes o crêpes.

Rústico y poco exigente, se cultivaba de forma fácil en tierras bretonas.

Por esta razón, era también llamado “el trigo de los pobres”.

Un dato curioso es que su harina no es panificable y por ello estaba libre de impuestos.

Cuando la harina de trigo bajo de precio, el trigo sarraceno empezó a caer en desuso.

En la actualidad, por su excelente valor nutricional, celiacos, vegetarianos y veganos, así como los amantes de la cocina macrobiótica están recuperando este magnífico ingrediente para nuestra cocina más creativa y para nuestra salud.

Dónde encontrar los mejores ingredientes!!!

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